Quien soy

Una búsqueda que empezó con una pregunta

Nunca pensé que acabaría dedicándome a esto.

Mi camino comenzó con una pregunta que durante muchos años no conseguí responder: ¿por qué han muerto tan jóvenes mis padres, con solo siete meses de diferencia, de cáncer de páncreas?

Aquella experiencia despertó en mí una necesidad profunda de encontrar respuestas que no encontraba en las explicaciones que tenía a mi alcance.

No buscaba una profesión ni tenía intención de crear un método. Buscaba entender.

Y aquella pregunta terminó convirtiéndose en una búsqueda que duró más de veinte años.

De buscar respuestas a desarrollar una forma diferente de trabajar

Durante todos esos años estudié, investigué y, sobre todo, observé.

Fui incorporando conocimientos de diferentes campos y comprobando qué ocurría cuando los llevaba a la práctica. Algunas explicaciones dejaron de tener sentido para mí. Otras, en cambio, empezaron a encajar con lo que observaba una y otra vez en las personas a las que acompañaba.

Mi madre decía de mí desde pequeña: «Esta niña es el espíritu de la contradicción». Si todo el mundo iba en una dirección, yo necesitaba saber qué había en la otra.

Con los años descubrí que esa manera de ser, que yo sentía como negativa a la vez que inevitable, se había convertido en una de las herramientas que más me han ayudado a investigar y a cuestionar lo establecido.

Así fui construyendo, poco a poco, una manera propia de acompañar los procesos de salud.

No me interesaba acumular teorías. Primero necesitaba encontrar explicaciones que dieran sentido al comportamiento de la biología. Y cuando empecé a comprender qué podía desencadenar lo que llamamos enfermedad y qué podía hacer que determinados procesos se mantuvieran o se repitieran en el tiempo, quise encontrar herramientas que fueran realmente eficaces para acompañar a las personas en esos procesos.

Así nació el Método Salmaia

El Método Salmaia no nació porque un día decidiera crear un método.

Primero estuvo la práctica.

Durante años fui desarrollando una forma de observar, valorar y acompañar a las personas que acudían a mi consulta. Con el tiempo, algunos médicos con amplia experiencia en el ámbito de la salud llegaron hasta mí y, después de experimentar en sí mismos resultados que no habían conseguido con los conocimientos que ya tenían, empezaron a preguntarme cómo lo hacía y quisieron aprenderlo.

Fue entonces cuando decidí poner nombre, estructura y orden a todo aquello que hasta ese momento formaba parte de mi manera de trabajar.

Así nació el Método Salmaia.

Mi manera de entender la salud

Con los años he llegado a una convicción muy sencilla:

La salud no depende de hacer más terapias, tomar más suplementos o añadir constantemente medidas preventivas. Depende de dejar de hacer aquello que nos enferma.

Por eso, para mí, es fundamental observar cómo funciona la naturaleza y aprender a ponernos en favor de nuestra propia biología, acompañando lo que necesita en lugar de luchar contra ella.

Esta forma de entender la salud está en la base de mi manera de trabajar.

Hoy

Después de más de 25 años acompañando procesos de salud, sigo haciendo algo muy parecido a lo que me llevó hasta aquí: observar, investigar, cuestionar y comprobar.

Y sigo formándome e investigando. Para mí, esto no termina. Seguir aprendiendo y contrastando es lo que me permite continuar evolucionando y acompañar cada vez con más recursos y herramientas.

Hoy mi trabajo tiene dos vertientes:

La consulta, donde aplico el Método Salmaia en el acompañamiento individual.

La formación, donde comparto los conocimientos y herramientas que he ido desarrollando a lo largo de estos años.

Ese ha sido mi camino hasta aquí: una pregunta, muchos años de búsqueda y una forma de trabajar que nació de la práctica.